EL DESPRENDIMIENTO DE RETINA.
El
desprendimiento de retina corresponde a la separación de los dos
componentes retinianos: la capa sensorial, que contiene el epitelio
pigmentario, y la capa neural, que contiene las células nerviosas cuyas
prolongaciones constituyen el nervio óptico. Su etiología suele ser un
pequeño desgarro o agujero en la superficie de la retina que permite el
paso de humor vítreo al espacio subretiniano, ocasionando un
desprendimiento. Los desprendimientos de retina a menudo se dan en
personas que presentan miopía intensa, y es raro observarlos en niños.
Pruebas diagnósticas habituales:
- Exploración ocular, con oftalmoscopia.
- Exploración del campo visual.

Tratamiento:
Si todavía no se ha producido el
desprendimiento, pero hay lesiones en la retina se utiliza la
diatermia, la fotocoagulación por laser o la criocirujía. El objetivo
de estas técnicas es producir una cicatrización de los desgarros para
evitar que se desprenda la retina.
Si ya hay desprendimiento de retina se
introduce un dispositivo de silicona que empuja la esclerótica para
producir de nuevo el contacto entre la retina y la coroides.
La complicación más importante que puede
producirse es la hemorragia.
Después de la intervención, el ojo puede
estar inflamado durante varias semanas. Para disminuir la inflamación
se suelen instilar colirios.
Después de darse de alta en el hospital,
estos pacientes generalmente deben permanecer en su domicilio durante
varias semanas y en este período postoperatorio han de evitar leer,
inclinarse hacia delante, levantar pesos, o efectuar cualquier esfuerzo
físico con objeto de reducir la posibilidad de que se produzca de nuevo
el desprendimiento.

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